El tema del home office es una opción que durante los últimos años se ha venido barajando en distintos países, con estudios que demuestran hasta un 30% de mayor productividad en las empresas.
Sin embargo llevamos ya casi un mes en el mundo en el que más que debatir acerca de si es mejor o no el home office, estamos viviendo un mundo laboral que se mudo a home office de un día a otro sin preguntarnos. Las preguntas que se han hecho las empresas son ahora, ¿Estábamos preparados para esto?, ¿Nos adaptaremos a ello?, ¿Trabajaremos igual?, ¿Volveremos a la “normalidad”?
Y la realidad es que probablemente esto será por algún tiempo la nueva “normalidad”, así que hoy debemos encontrar más bien el mejor modo de hacerlo.
Las anécdotas que todos tenemos de las experiencias en el home office que vivimos hoy son muchas, unas incluso nos causan gracia, ya que esta nueva forma de trabajar no la hacemos solos, sino la mayoría de los casos, con la familia, hijos, mascotas, etc.. detrás o a un lado de nosotros.
Sin embargo las anécdotas no se quedan en las cosas simpáticas que pasan, hemos oido también casos de rotura de ligamentos por estar sentados en sillas no adecuadas, y sobretodo un exceso de trabajo, que a veces supera las 14 horas por el tema de estar 100% disponibles para cualquier junta virtual, y no solo eso, sino también problemas en los ajustes de responsabilidades, así como una falta de tiempo para realizar las demás tareas que quedan pendientes además de las juntas.
Esto, sumado al cambio de vida que en general que hemos sufrido todos, causado por la pandemia, donde nuestros roles incluso han cambiado como es el caso de muchas madres trabajadoras que hoy hacen home office, y home school al mismo tiempo.
Nosotros como empresas debemos entender que la gente NO está en casa sin nada que hacer, sino teniendo que hacer muchas cosas más que antes no se hacían, más el trabajo ya de por si saturado por estar “en línea”… lo que nos lleva a preguntarnos si:
¿Esto nos traerá de verdad mayor productividad?
Es verdad que está comprobado que con un orden si, si generá más productividad. Pero, ¿Hoy a qué costo?
El tema que tenemos que abordar es ver PRIMERO por la gente, el CAPITAL más importante que debemos cuidar, y esa gente nuestra está hoy sometida, por causas de fuerza mayor, a un proceso de adaptación de nuevas formas, de nuevo estilo de vida, de estrés por la situación de la pandemia, y saturada de trabajo. Las consecuencias en las empresas que no adapten el home office ordenadamente, pueden ser fatales en cuanto a su capital más importante, su gente.
Un “home office” mal estructurado, no dará los resultados que se esperan. Es momento, hoy, de probarnos como instituciones no solo en la velocidad en que adaptamos la tecnología a este fin, sino en los procesos de cambio que hemos adoptado, el orden como lo hemos hecho, los horarios, las responsabilidades, y el apoyo a las personas.
Es importante que el home office esté regulado dentro de la misma organización, estableciendo horarios, duración de las videoconferencias, participación de la gente, distribución de responsabilidades, etc… Y es aquí donde realmente está el reto de cada empresa a que esta situación que nos forzó a un cambio en la vida laboral, se capitalice como una oportunidad de mejora en la forma de trabajo y compromiso de nuestra gente, o de otro modo no habremos aprendido nada ni probado la eficiencia del trabajo a distancia, solo habremos sobrevivido a él, y padeceremos las consecuencias en un mediano y largo plazo.
De acuerdo a una de las conclusiones del estudio de Gallup “State of global workforce”, que dice que Las empresas que orientan su gestión en las necesidades humanas básicas para comprometer a su gente, obtienen más de ellas. No es esta la excepción de transformarnos y probarnos en la gestión de este cambio al que nos vimos obligados. Y esta nueva gestión, incluye el planteamiento de proveer recursos materiales y no materiales a nuestra gente para que pueda tener mejor desempeño.
No queda de lado la pregunta de si después de esto nos daremos cuenta si la forma de total trabajo a distancia vaya a ser la mejor, ya que también nos hemos puesto a prueba en la necesidad que tenemos como seres humanos del contacto humano persona a persona. Debemos también plantearnos, una vez terminado este confinamiento, donde esta el punto medio, que beneficie a nuestro capital humano y al mismo tiempo nuestra productividad.
Pero hoy cuidemos nuestro capital humano, aún a distancia, y entonces habremos aprendido una mejor forma de trabajar.